Debido a alta abstención electoral
Candidato hispano pierde elección para alcalde en
Los Angeles
Patricio Navia
Época, 852, 8 de junio, 2001
Miembro de una de las familias políticas más
importantes de Los Ángeles, el demócrata James K. Hahn se coronó alcalde de esa
ciudad el martes 5 de junio al obtener un 53,5 por ciento de los votos. El
mexicano-americano Antonio Villaraigosa, también demócrata, que había obtenido
la primera mayoría en la primera vuelta el 10 de abril, no logró ampliar
sustancialmente su base de apoyo y terminó obteniendo un 46,5% de los poco más
de 600 mil electores que acudieron a las urnas. Aunque la ciudad vuelve a manos
demócratas después de 8 años de control republicano (producto de los desórdenes
generados raciales generados por la golpiza al afroamericano Rodney King), la
derrota de Villaraigosa demuestra que los latinos siguen sin poder transformar
su creciente presencia en adecuada representación política.
Aunque en Los Ángeles hay más de un millón y medio
de electores inscritos, la reducida participación electoral terminó dañando a
Villaraigosa, el ex líder demócrata de la Asamblea Estatal de California, que
buscaba convertirse en el primer alcalde latino de esa ciudad desde 1872.
Villaraigosa esperaba conseguir una alta participación de los electores latinos
(que representan la primera mayoría relativa en la ciudad) y de los sindicatos
que apoyaban oficialmente su campaña. A favor de Villaraigosa estaban también
el alcalde saliente de la ciudad, el republicano Richard Riordan (que por ley
no podía buscar la re-elección), el gobernador demócrata de California Gray
Davis, los principales líderes de la sindical AFL-CIO (la más importante del
país) y Los Angeles Times, el diario más influyente de la ciudad. Pero el
latino fue incapaz de generar el entusiasmo necesario para motivar a sus
potenciales electores a ir a votar. Tampoco logró granjearse un apoyo
suficiente entre el voto asiático, negro y blanco de la ciudad para
contrarrestar la fuerza que Hahn había demostrado en la primera vuelta y en las
encuestas previas a la elección.
También jugó en contra de Villaraigosa una
fulminante campaña negativa orquestada por Hahn. Una carta escrita en 1996 por
el candidato latino a Bill Clinton pidiendo el indulto para un criminal
sentenciado por tráfico de drogas (hijo de influyente financista de campañas
demócratas locales) le terminó haciendo mucho dañó. La campaña de Hahn se
dedico a resaltar dicha carta e, indirectamente, a asociar a Villaraigosa con
una posición débil frente al crimen y las pandillas. En una encuesta en boca de
urna realizada por Los Angeles Times, aquellos cuya principal preocupación era
la lucha contra el crimen votaron masivamente por Hahn.
Villaraigosa obtuvo el apoyo mayoritario de los
que consideraban a la educación, y la necesidad de mejorar el deplorable estado
de las escuelas públicas de la ciudad, como primera prioridad. Ese era uno de
los emblemas de su campaña. Este líder latino de 48 años (nacido en Los Angeles
en 1953), abandonado por su padre en la infancia y criado por una esforzada
madre, que dejó la secundaria en la adolescencia para completarla años después
en escuelas para adultos, logró "derrotar al sistema" al graduarse de
la universidad en UCLA. El joven, entonces apellidado Villar, fue también arrestado
por una pelea a los 24 años (aunque fue absuelto en el juicio), y a los 25 era
ya padre de dos hijas de diferentes madres. Al casarse con Corina Raigosa en
1988, el entonces controvertido líder comunitario cambió su apellido a
Villaraigosa. Después de completar los estudios de derecho en el People's
College of Law (nunca logró aprobar el examen para ejercer como abogado en
California, pese a haberlo intentado 4 veces), Villar ejerció diversos puestos
en la burocracia local y como organizador comunitario hasta que en 1994 fue
electo a la Asamblea Estatal de California, donde sirvió por seis años y logró
convertirse en el presidente (Speaker) de dicho organismo. Aunque dijo sentirse
frustrado por no lograr alcanzar la alcaldía, al reconocer su derrota prometió
colaborar con el nuevo gobierno. Los analistas aseguran que este político de 48
años pronto volverá a las lides, aunque necesitará forjar coaliciones con otros
grupos étnicos y también fortalecer la participación electoral de los latinos.
El próximo alcalde, James H. Hahn (1951), es hijo
del ex supervisor del condado de Los Ángeles, Kenneth Hahn (que ocuó 40 años
ese puesto hasta retirarse en 1992), y miembro de una poderosa familia que
incluye concejales, congresistas y líderes comunitarios. Después de ser electo
contralor de la ciudad a los 30 años, Hahn fue electo abogado de la ciudad (el
segundo cargo más importante de Los Ángeles), y reelecto por tres periodos más.
Los 20 años que ha pasado en el City Hall (municipio) le permitieron granjearse
importantes alianzas con líderes que trabajaron con su padre. La alianza con
líderes negros (su padre fue el único político importante de la ciudad que
recibió a Martin Luther King en su histórica visita a esa ciudad en los 60),
rindió fruto en la elección del martes. Hahn derrotó a Villaraigosa entre los
blancos, negros y latinos.
Aunque Hahn ha sido criticado por su relación
complaciente como abogado de la ciudad con la policía local, a menudo acusada
de corrupción y discriminación, la lucha contra el crimen y la reforma de la
famosa fuerza policiaca LAPD (Los Angeles Police Department) fueron los
emblemas de su campaña. Ahora Hahn, además de los desafíos ya conocidos, tendrá
que esforzarse para recomponer los lazos con la comunidad latina, el grupo étnico
más grande de Los Ángeles que, hoy por hoy, sigue a la espera de poder
transformar su presencia en la sociedad en poder político.