Ecuador, estable en su gravedad

Patricio Navia

Época, 856, julio 13, 2001

 

La crisis política que vive esa nación de 13 millones de habitantes comenzó en 1996, cuando fue electo presidente el líder populista Abdalá Bucaram. La crisis económica, en cambio, comenzó mucho antes.

 

De acuerdo al Banco Interamericano del Desarrollo, el producto interno bruto per cápita del Ecuador en 1990 era de $1.264 dólares. En 1999, esta cifra alcanzó a $1,233 dólares (en ambos casos medidos con el poder de compra de un dólar en 1990). Si para el resto de la región la década de los 90 permitió avanzar en la lucha contra la pobreza, en Ecuador las cosas fueron en la dirección opuesta. El desempleo aumentó de un 7,7% en 1990 a un 15% el año 2000.

 

La economía ecuatoriana se expandió a un promedio anual de 1,7% en los 90, exactamente igual al experimentado en la década perdida de los 80. Aunque si se considera el aumento de la población, el PIB per cápita del Ecuador se contrajo en un 0,9% en la década de los 80 y en un 0,4% en los 90. Después de haber pasado 20 años de paupérrimo crecimiento—como para despedir el siglo—Ecuador cerró 1999 con una contracción de 9% del producto, lo que representa una de las peores crisis en América Latina en años recientes. Las cosas mejoraron levemente el año 2000, cuando la economía se expandió en un 2%. Pero para el 2001 se espera que la economía logre crecer en cerca de 3.5%, todo un logro comparado con el promedio de las últimas dos décadas.  La inflación se ha mantenido por sobre un 30% anual desde 1997. El año 2000, ésta alcanzó un 96.7% y en el 2001 la inflación acumulada hasta mayo era de un 14% anual.

 

Pero como si la crisis económica no diera suficientes dolores de cabeza a la sociedad ecuatoriana, la política y el gobierno también han caído en el caos y el desorden. Después de cuatro años de gobierno del conservador Sixto Durán Ballen—caracterizados por ineficientes políticas de austeridad y por la renuncia y huida a Costa Rica del vicepresidente Alberto Dahik por acusaciones de corrupción—los ecuatorianos expresaron su rechazo a los partidos tradicionales y sus líderes y eligieron presidente al populista Abdalá Bucaram. Apodado “el loco,” Bucaram había intentado llegar a la presidencia en tres ocasiones aprovechando su popularidad en la ciudad costeña de Guayaquil.

 

Aunque Bucaram jugó fútbol, cantó y sorprendió al país con inusitadas apariciones públicas, sus indecisiones políticas y estilo autoritario y populista alienaron a la población rápidamente. El 7 de febrero de 1997, en una decisión sin precedentes, el Congreso ecuatoriano le quitó la investidura presidencial por incapacidad mental. Una breve crisis política—que incluyó la presidencia de una mujer, Rosalía Arteaga, por 48 horas—terminó con el congresista Fabián Alarcón en la presidencia y con la mayoría de los ecuatorianos pensando en las elecciones presidenciales que se celebrarían en 1998. En esas elecciones, el ex alcalde de Quito y graduado de Harvard, el centrista Yamil Mahuad, resultó electo presidente. Aunque rápidamente se abocó a solucionar definitivamente el conflicto fronterizo con el Perú, Mahuad tuvo menos éxito al intentar restablecer disciplina en el gasto fiscal, controlar la inflación y restablecer el crecimiento económico.

 

Para enfrentar el estancamiento económico de Ecuador y controlar la inflación, Mahuad optó por dolarizar la economía. Pero como Ecuador carecía de la credibilidad necesaria para optar por un mecanismo de anclaje al dólar (como el argentino ideado e implementado por Cavallo en 1991), el entonces presidente decidió adoptar el dólar como moneda nacional y eliminar al desacreditado Sucre. Las protestas que generó dicha decisión terminaron, en última instancia, con la presidencia de Mahuad en enero del 2000. Aunque técnicamente fue un alzamiento indígena lo que puso fin a su presidencia, la falta de apoyo político que el presidente había evidenciado cuando empujó la adopción del dólar lo debilitaron ante la opinión pública. Cuando se alzaron los indígenas, Mahuad ya no tenía apoyos a los que echar mano.

 

Desde que el 22 de enero del 2000, el empresario Gustavo Noboa ha gobernado el país. Noboa, que fue electo vicepresidente junto a Mahuad, terminará el período actual y no podrá postular a la re-elección en las presidenciales de mediados del 2002. La dolarización ha traído más estabilidad al país, pero no ha logrado controlar la inflación que, para el 2001, se espera supere nuevamente el 20% anual. La falta de crecimiento económico y el desempleo han dificultado el combate contra la pobreza, que de acuerdo a las cifras entregadas en 1997, alcanzaba a uno de cada dos ecuatorianos.

 

Los meses que vienen serán difíciles para el país. El descontento con el gobierno va en aumento y el enfriamiento de la economía mundial repercutirá negativamente en la alicaída economía del país. Como si eso fuera poco, el liderazgo político ha comenzado a tomar posiciones ante las elecciones que se acercan. Incluso el mismo Bucaram, desde su exilio en Panamá, ha señalado su intención de volver al país y buscar nuevamente la primera magistratura.