Bush sentencia a Sadam
Patricio Navia
Revista
Época #938, febrero 7, 2003
En medio
de la controversia causada por el fatal accidente del trasbordador Columbia y el presupuesto deficitario presentado al
Congreso por el presidente, la Casa Blanca busca convencer a la ONU que la
guerra contra Hussein es urgente.
Anticipándose
a su presentación programada para el pasado miércoles por la tarde ante el
Consejo de Seguridad de la ONU, el Secretario de Estado Colin
Powell comenzó a anunciar varios días antes que
no hay evidencia de una pistola humeante que pudiera incriminar más allá de
toda duda al gobierno de Hussein. Aunque el
hombre que dirigió el Pentágono la Guerra del Golfo hace una década insistió en
que presentaría suficiente evidencia para lograr la aquiescencia del consejo de
seguridad a los planes bélicos de Washington.
Mientras la
opinión pública estadounidense seguía consternada por el fatal accidente del
trasbordador espacial Columbia y los programas de
televisión dividían su tiempo entre los homenajes a los astronautas fallecidos
y los debates sobre los verdaderos motivos del accidente, los políticos en
Washington, en especial los legisladores demócratas, centraban sus ataques a la
Casa Blanca en el presupuesto deficitario presentado por el presidente al
Congreso. La Casa Blanca estima un déficit de 304 mil millones de dólares para
el presente año fiscal y 307 mil millones para el 2004 (que se inicia el 1 de
octubre.) Pero el presupuesto enviado por el presidente Bush
al Congreso, pese a aumentar considerablemente el gasto militar, no incluye los
costos de una eventual guerra contra Irak, que se estima costará entre 50 y 200
mil millones de dólares.
La decisión
de los demócratas de centrar sus ataques contra Bush
en el presupuesto responde al convencimiento que existe en Washington que
la guerra es inevitable. Aunque las últimas encuestas muestran una preocupación
creciente de la opinión pública por las inclinaciones bélicas de Bush, la mayoría de los americanos siguen
apoyando una guerra siempre y cuando Estados Unidos sea acompañado de sus
aliados. De ahí que la misión de Colin Powell en la ONU sea particularmente importante. Hasta
la fecha, aunque Washington insiste en que más de 20 países apoyan ya la guerra
contra Irak, sólo Inglaterra, España e Italia pueden contarse entre los aliados
importantes de Estados Unidos. Francia, Rusia y China, miembros permanentes del
Consejo de Seguridad, se han mostrado a favor de otorgar más tiempo a los
inspectores de armas en Irak. Alemania, por su parte, también miembro temporal
del Consejo, ha liderado la oposición a la guerra.
Aunque la
presentación de Powell se comenzó a realizar
poco antes del cierre de esta edición, la evidencia presentada ante los países
miembros del Consejo de Seguridad consistía de fotografías e intercepciones de
conversaciones telefónicas y de radio que evidenciaban que las autoridades
iraquíes ocultaban información a los inspectores de la ONU. Algunas de las
fotografías mostraban camiones transportando material desde sitios que serían
inspeccionados horas después. Powell sugirió que
Estados Unidos tenía evidencia de que Irak tenía laboratorios móviles capaces
de producir armas de destrucción masiva. La evidencia que presentó Powell buscaba sembrar la duda sobre la
efectividad de los inspectores de la ONU, para así debilitar la postura de los
países que quieren otorgar más tiempo a los inspectores de armas en Irak.
40 años
después de la crisis de los misiles
El 25 de
octubre de 1962, el embajador de Estados Unidos ante la ONU presentó ante el
Consejo de Seguridad evidencia concluyente de que la Unión Soviética estaba
construyendo una base de misiles en Cuba. Con 26 fotografías tomadas desde
aviones espías estadounidenses, el embajador Adlai
Stevenson demostró ante el Consejo de Seguridad
la veracidad de las acusaciones estadounidenses. Aunque los riesgos para la
seguridad estadounidense hoy son mucho menores que entonces, el desafío para Colin Powell es aún
mayor. La opinión pública internacional, a la que hace 40 años hizo alusión Stevenson en su emplazamiento a la Unión Soviética,
está mucho más escéptica hoy de los argumentos presentados por Washington para
una guerra contra Irak.