Inscribirse.cl
Patricio Navia
Revista
Capital, #154, abril 8, 2005
El Servicio
Electoral (SERVEL) tiene responsabilidad parcial por el creciente número de
chilenos que no están inscritos para votar. En tanto ese organismo siga creyendo
que sus obligaciones no incluyen facilitar la tarea a los chilenos para que
ejerzan sus derechos y obligaciones, cientos de miles de jóvenes seguirán
ajenos a las urnas. Es hora que el SERVEL se ponga las pilas y actúe
pro-activamente para ayudar que esos 1,3 millones de chilenos que no ejercen
sus derechos como ciudadanos se animen a hacerlo.
Por cierto, también
es hora de abordar responsablemente en el Congreso y en otros ámbitos de la
sociedad el debate sobre el sufragio obligatorio. Nuestro país precisa una discusión
seria sobre los méritos de terminar con la obligatoriedad del voto.
Personalmente creo que nuestra democracia bien puede coexistir con la
voluntariedad del voto, pero en tanto la Constitución mantenga la
obligatoriedad del voto, no es tarea del SERVEL ayudar a que esos chilenos no
inscritos ignoren su responsabilidad. Pastelero a tus pasteles: el Congreso y
los ciudadanos a debatir los méritos de una reforma constitucional que elimine
la obligatoriedad del voto. El SERVEL, en cambio, debe abocarse a facilitar la
inscripción de esos cientos de miles de chilenos que, de acuerdo a una lectura
estricta de la Constitución, están violando la ley al no inscribirse.
En un país donde
la modernización del estado se ha convertido en un encomiable objetivo de las
autoridades, el SERVEL ha logrado mantenerse ajeno a la ola de renovación,
transparencia y cercanía a los ciudadanos que crecientemente caracteriza al
sector público. Es cierto que la poca disponibilidad de recursos hace difícil enfrentar
adecuadamente el desafío de la modernización, pero hay otras instituciones
públicas que con muchos menos recursos que el SERVEL han promovido una política
de acercamiento, servicio de calidad y trámite fácil a los ciudadanos.
Por cierto, parte
de la responsabilidad es también de las autoridades. No tiene sentido cerrar la
inscripción 120 días antes de una elección. En 1988—cuando los avances
tecnológicos de hoy—los chilenos se pudieron inscribir hasta 30 días antes del
plebiscito. Independientemente del debate sobre la obligatoriedad del voto, el
Congreso debiera aprobar a la brevedad una ley que permita la inscripción
electoral hasta un mes antes de cada elección.
Cuando el estado
no hace bien su trabajo, ocasionalmente los propios ciudadanos se abocan a la
tarea. Una chica de 19 años, Llaima González Brouwer
tomó la iniciativa y creó un portal invitando a los jóvenes a inscribirse. El
sitio www.inscribirse.cl entrega información sobre los lugares donde uno
se puede inscribir, los horarios y los requisitos para hacerlo. Con un lenguaje
cordial y unas gráficas simples pero atractivas, www.inscribirse.cl convierte a la
inscripción electoral en un evento buena onda no carente de obligación cívica. Llaima me explicó por email que
“el sitio está diseñado, construido y financiado por un conjunto de vecinos
jóvenes y adultos de las comunas de La Reina, Peñalolén,
La Florida y Ñuñoa. El costo mayor es el tiempo de
trabajo en diseño y construcción, dado que el hospedaje no supera los $5000
mensuales y el dominio nos costó $20.000 para ponerlo en marcha.” Una
rápida comparación entre www.inscribirse.cl
y www.servel.cl subraya las evidentes
deficiencias del sitio del organismo público. Mientras el entusiasta sitio de Llaima está pensado para hacer la vida fácil a los
usuarios, el del SERVEL parece diseñado para reflejar la falta de interés por
informar fácilmente a la población sobre los pasos que se deben seguir para
ejercer el derecho al sufragio o para actualizar las direcciones de los ya
inscritos.
Es hora que el SERVEL
siga el ejemplo de www.inscribirse.cl y
modernice su institución para hacerla más cordial, accesible y pro-activa.
Nadie garantiza que se vayan a inscribir esos 1,3 millones de chilenos, pero al
menos el SERVEL se pondrá a tono con un estado preocupado de servir a aquellos
que, después de todo, son los pagan las cuentas con el dinero de sus impuestos.
Es tiempo que los aires de renovación, modernización y cambio alcancen también al SERVEL. A sus 19
años y con sus ganas de inscribirse apenas se abran los registros la primera
semana de abril, Llaima silenciosa y creativamente le
ha mostrado el sendero a seguir al decimonónico Servicio Electoral.