Prensa transparente
Patricio Navia
Revista Capital
#169, noviembre 18, 2005
El celo por la
transparencia ha encontrado en la prensa a su mejor aliado. El creciente
rechazo a las decisiones de gobierno escondidas de la opinión pública debe
mucho al esfuerzo que ha hecho la prensa para terminar con la cultura del
secretismo. Pero la prensa también debe aplicarse a si misma el exigente
criterio que demanda a los demás. A menos que sea más transparente respecto a
sus cifras de circulación y ventas, la prensa nacional se convertirá en un
obstáculo al movimiento pro-transparencia que revoluciona al país.
Desde que se
promulgó la ley que regulaba la verificación de la circulación de los medios de
prensa, la información sobre la verdadera cantidad de ejemplares que venden los
diarios y revistas dejó de ser uno de los secretos mejores guardados de la
plaza. A partir del 2004, dicha información es de difusión pública. De hecho,
la Asociación Nacional de la Prensa (www.anp.cl)
hizo públicos informes con datos sobre la circulación y lectoría de diarios y
revistas nacionales.
Por ejemplo,
sabemos que en el segundo semestre del 2004, El Mercurio vendió un promedio de
261 mil ejemplares los domingos. La Tercera—medio en el que soy columinista—vendió un promedio de 220 mil. Los sábados, en
cambio, La Tercera obtuvo el primer lugar, con 171 mil ejemplares vendidos, El
Mercurio logró la segunda ubicación con 161 mil. De lunes a viernes, LUN se
llevó el primer lugar con 136 mil ejemplares promedios diarios. La Cuarta (122
mil), El Mercurio (117 mil) y La Tercera (102 mil) ocuparon los otros primeros
lugares. La Segunda vendió un promedio de 32 mil ejemplares. Los diarios gratis
La Hora (98 mil) y Publimetro (82 mil) también
tuvieron una participación relevante en el mercado. Entre las revistas, The Clinic vendió51 mil
ejemplares promedio por edición, y Capital tuvo un promedio de ventas de 11 mil
600 ejemplares. Lamentablemente, la ANP no ha difundido aún la información para
el primer semestre del 2005, por lo que no podemos saber si esas cifras han
variado.
La decisión de
transparentar esta información debe ser entendida como un paso en la dirección
correcta para mejorar la calidad de la información que poseen los chilenos.
Mientras más transparencia en la información, mejor para todos. Es verdad que
los grandes avisadores y las agencias de publicidad siempre han tenido
mecanismos para saber la verdad sobre los números de la circulación de los
periódicos. Pero las personas y los pequeños empresarios se benefician
enormemente de tener esta información disponible sin costo. La competencia
mejora cuando se eliminan barreras de entrada que discriminan contra las
personas de menos recursos.
Lamentablemente,
la información públicamente disponible no permite saber quiénes son los
lectores de los diferentes periódicos. Un pequeño empresario interesado en
anunciar sus productos o un particular con ganas de vender o comprar un
producto no sabe cuál es el medio que más le conviene en base a criterios
sociodemográficos como ingresos monetarios, género, lugar geográfico o grupos
de edad. Para eso, las personas todavía precisan de la asesoría de empresas de
publicidad que obtienen privadamente esa información.
Para honrar el
ímpetu pro-transparencia que contribuyó a crear este sistema de verificación de
circulación y lectoría, sería útil que la información que se publica sobre la
venta de periódicos indicara, por ejemplo, las regiones y áreas de Santiago de
mayor venta, la cantidad de subscriptores y en la medida de lo posible algún
perfil sobre los lectores de los diferentes medios. Aunque esa información está
disponible en el sector privado, el acceso a ella representa una barrera de
entrada discriminatoria contra los pequeños empresarios y los particulares que
utilizan medios de prensa para anunciar sus productos y sus servicios. Ya que
en Chile existe preocupación por la concentración del poder económico y hay
interés en promover más la competencia y el acceso a los mercados, la prensa
podría colaborar haciendo pública—y poniendo a la disposición de
todos—información detallada sobre la circulación de los periódicos y revistas
del país.
La iniciativa
legal de transparentar la circulación neta de los periódicos del país fue un
paso en la dirección correcta. Pero de nada sirve las leyes a favor de la
transparencia si no se toman las medidas para eliminar las barreras de acceso a
la información. Para que los medios de prensa puedan consolidarse como
paladines de la transparencia, tienen que partir por casa, profundizando y
haciendo más accesible la información sobre su circulación.