Cuatro años es suficiente
Patricio Navia
Revista Capital,
#213, septiembre 21, 2007
Cuando una hoja
de ruta clara y definida se combina con buena gestión, capacidad para construir
consensos y habilidad política, cuatro años de gobierno son suficientes. La
exitosa gestión de algunos alcaldes electos en 2004 es clarificadora. El
alcalde Claudio Orrego, en estrecha colaboración con la ciudadanía, ha logrado
cambiarle el rostro a Peñalolén. Más que reclamar por el corto periodo, los
gobernantes deberían aprovechar su tiempo en el poder para construir un legado
positivo.
En varias
oportunidades, la presidenta Bachelet ha comentado la
corta duración de su mandato. Junto con reclamar que cuatro años era muy poco, Bachelet confesó que creía que su gobierno efectivo se
acabaría a fines de 2007, porque las elecciones municipales en 2008 y
presidenciales en 2009 contaminarían la agenda. En otra ocasión, improvisó
comentarios sobre la conveniencia de un periodo de 5 años y/o la re-elección
presidencial. El ex Presidente Frei también ha declarado su descontento con la
reducción del periodo presidencial de 6 a 4 años.
Pero los
argumentos a favor de 4 años son poderosos. La simultaneidad de elecciones
presidenciales y parlamentarias conduce a la gobernabilidad y a la disciplina
parlamentaria. La evidencia de otros países presidenciales es concluyente. Si
se aumenta el periodo presidencial, se debería aumentar el periodo legislativo.
Pero porque nuestros senadores duran 8 años en sus cargos, es impresentable aumentar
los periodos legislativos sin alterar la saludable renovación parcial del
Senado con cada elección de diputados.
Por otro lado, la
propuesta de permitir una re-elección presidencial no parece desatinada. Varios
países de América latina la han adoptado. Pero ya que el nuestro es un presidencialismo
fuerte, habría que distribuir mejor el poder. La elección directa de
Intendentes evitaría que el gobierno nacional pusiera a sus subordinados a
trabajar en pos de la re-elección presidencial. Aún sin los Intendentes electos
son oficialistas, sus incentivos estarán alineados en forma distinta a los del presidente.
Una sola re-elección para un segundo periodo presidencial de cuatro años es
perfectamente posible si es acompañada de la elección directa de intendentes.
Afortunadamente,
el debate sobre la óptima duración del periodo presidencial no produce
alineamientos partisanos. Aylwin alegó que en sus cuatro años en el poder logró
hacer bastante. La evidencia sobre el excelente desempeño de muchos alcaldes
electos en 2004 confirma esa aseveración. Porque su comuna refleja las
desigualdades propias de nuestro país, el ejemplo de Claudio Orrego en
Peñalolén es decidor. Orrego ha logrado hacerse cargo de los complejos desafíos
de un municipio que tiene que lidiar con la toma más emblemática de Chile, la
consolidación de sectores de clase media-alta y la participación de una
sociedad civil cada vez más activa. Desde disputas sobre planes de urbanización
hasta el enfrentamiento por una planta de gas que se planea instalar en la
comuna, Orrego ha tenido que enfrentar problemas complejos, divisivos y de
difícil solución. Hasta el momento, si bien no ha ganado todas las batallas, ha
conseguido más triunfos que derrotas. Mejor aún, la población de Peñalolén
parece satisfecha con su desempeño. Su nivel de aprobación posiblemente es
superior en su comuna al de la presidenta Bachelet.
Pero Orrego no se
ha dedicado solo a enfrentar problemas. Sus innovadoras y creativas reformas en
educación, que incluyen la construcción de nuevos colegios y la aceptación de
colegios particulares-subvencionados como parte del sistema (aunque sean con
fines de lucro), ya comienzan a dar frutos. Porque ha privilegiado el
pragmatismo sobre el dogmatismo, y porque ha convertido la capacitación de los
profesores y la incorporación de tecnología en las aulas en sus primeras
prioridades, la mejora en la calidad de la educación en esa comuna contrasta
con el estancamiento en el resto del país.
Los logros de la
gestión de Orrego se extienden a salud, infraestructura, trámites burocráticos,
participación ciudadana y gobierno transparente. Sin duda, la colaboración de
concejales y líderes locales ha sido esencial. Pero Orrego fue electo como el
líder de su comuna. Y ha demostrado liderazgo. En tres años, ha logrado
transformar la comuna de Peñalolén. Su ejemplo, y el de otros alcaldes electos
en 2004 que también han logrado reformas importantes en sus comunas, deja en
claro que, cuando se tiene la hoja de ruta clara y cuando existe la capacidad
técnica y la habilidad política, cuatro años es suficiente para realizar
grandes reformas.