Andrade para Presidente
Patricio Navia
Revista Capital,
#221, enero 25, 2007
Porque demostró
ser el político más hábil del gabinete en los dos primeros años de gobierno, el
ministro del trabajo Osvaldo Andrade es la mejor carta presidencial que tiene
la izquierda concertacionista inconforme con las políticas de economía social
de mercado de la Concertación. Ya que la llegada de Pérez Yoma al equipo
político seguramente reduzca su influencia, Andrade debiera aprovechar el
ambiente menos favorable para su postura anti-empresarial para comenzar a
explorar la posibilidad de una simbólica, pero influyente, candidatura
presidencial.
Si bien tienen en
Bachelet a una de las suyas en La Moneda, una buena parte del socialismo
chileno parece molesto por no poder lograr modificar el modelo profundizado bajo
los gobiernos de la Concertación. Al sentir que el gobierno simplemente le puso
más rostro humano al diseño de país de la dictadura, una importante corriente
socialista preferiría reconstruir una coalición con la izquierda
extra-Concertación. Ambos grupos comparten el rechazo frontal al
neoliberalismo. A diferencia del resto de la Concertación que hace campaña
contra el neoliberalismo pero después impulsa políticas afines al Consenso de
Washington, el socialismo duro cree en posturas más estatistas e interventoras para
mejorar la distribución de la riqueza.
Esta corriente que
se opone al modelo no tiene hoy un líder natural. Peor aún, los dos
presidenciables de la izquierda concertacionista, Ricardo Lagos y José Miguel
Insulza, se inscriben en la línea social-demócrata y libremercadista. El ex
ministro Jorge Arrate, que ha aparecido convocando al diálogo de los libre-mercado-fóbicos,
es más reconocido como intelectual que como candidato. El Senador Alejandro
Navarro tiene ganas, pero su nombre pudiera ahuyentar simpatizantes que, queriendo
un giro a la izquierda, no quieren apoyar una propuesta demasiado cercana a Hugo
Chávez.
Para ese grupo de
izquierda inconforme, Osvaldo Andrade es una alternativa interesante. Andrade entró
como Ministro de Trabajo por su militancia en la facción más izquierdista del
PS, aquella liderada por Camilo Escalona, y por su cercanía con Bachelet. Si
Eyzaguirre pagó costos altos por referirse a Bachelet como “mi gordi”, Andrade
la llamaba por apodos porque era amigo de verdad. Antes de ser ministro, su trayectoria
política no irradiaba demasiadas luces. Un frustrado intento por llegar a la
Cámara de Diputados en 2001 en el distrito 27 (donde Escalona fue diputado por
8 años) evidenció la cercanía de ambos. Luego, en su trabajo como asesor en El
Bosque, se vio involucrado en un escándalo que provocó una reprimenda de la
Contraloría. Sus pasadas asesorías a gendarmería—donde trabaja su
esposa—también han sido cuestionadas por Contraloría. Pero Andrade sabe
defenderse.
Cuando fue
nombrado, era sólo conocido dentro del PS como operador de la facción
escalonista. Pero después de dos años, Andrade logró ser el único ministro que terminó
con más poder que cuando asumió. Pese a ocupar una cartera secundaria, Andrade
disputó espacios de influencia con Hacienda y con el equipo político. Desde la
subcontratación, pasando por la negociación en CODELCO, hasta la crítica a las grandes
empresas que usan múltiples RUT para obstruir a los sindicatos, Andrade exitosamente
puso temas en la agenda pública. Desde José Piñera que un ministro del trabajo tenía
tanto poder. Posiblemente, Andrade se ha beneficiado del apoyo tácito de la propia
Bachelet. Pero aún con eso, Andrade supo usar su cartera para construir poder
político.
Probablemente, Andrade
ya ha considerado la posibilidad de ser candidato. Su blog homónimo es más una
plataforma de campaña que el sitio de un ministro con perfil técnico. Aunque sus
aliados hasta ahora lo señalan como una carta para el Senado, la ausencia de un
candidato presidencial plausible en la izquierda anti-neoliberal hace de
Andrade un nombre a considerar.
La llegada de
Pérez Yoma al gabinete probablemente restringa la capacidad de Andrade de
seguir poniendo temas. Es más, probablemente Pérez Yoma adopte posturas mucho
más afines con el empresariado que las que Andrade esté dispuesto a aceptar.
Pero como el titular de Interior llegó para ejercer poder, resulta difícil
imaginar a Andrade poniendo en jaque a Pérez Yoma de la forma como lo hizo con
el equipo político anterior.
Porque la
disciplina partidista está en su momento más débil y porque las condiciones
dentro del gobierno serán menos aptas para su lucimiento como contrapeso de
izquierda frente a Andrés Velasco, Andrade bien pudiera intentar un salto que
hoy parece tan implausible como lo fue sugerir hace 2 años que él sería uno de
los ministros más poderosos del gabinete.