La literatura de Isabel Allende se parece al Show de Cristina

 

Crónica de Pato Navia

 

Isabel Allende en Cristina, mayo 28, 1996.

 

Cuando me quedo leyendo hasta tarde, antes de dormir, prendo la televisión, para ver las últimas noticias. Ayer, por casualidad, pasé por el canal 66, Univisión en Chicago, y ahí estaba ella, Isabel Allende, en Cristina a las 1:00 de la mañana, en la retransmisión del programa.

Cristina, cubana-americana, rubia teñida, chismosa por excelencia, que también se da aires de sicóloga popular y defensora del avance de la latinidad en Estados Unidos, tiene un programa diario, un talk show, como le dicen los gringos. Ahí va de todo, conocidos artistas de cine, cantantes, viejas estrellas de la música y la televisión, personas comunes que hablan de sus problemas, hasta los casos más inusuales: hombres casados con mujeres mayores que tienen affairs con las hijas de estas mujeres, lesbianas que estuvieron casadas sólo para tener hijos, hombres que disfrutan del sexo siendo sometidos, mujeres que les gusta hacer el amor con varios hombres a la vez, madres de hijos drogadictos, hermanos de víctimas del sida, víctimas del sida, rencorosos que le quieren pegar el sida a quien puedan.

Eso es Cristina, todos los días, a las 4 pm, 3 pm centro, por Univisión. Y ya lleva varios años. No me molesta el show, porque no lo veo, pero si me molesta el aire de condescendencia y la chabacanería que pretender disfrazar de interés educativo. Pero en fin. Yo, no lo veo. Y estoy en la minoría. Dice que en dos semanas más va el chupacabras en persona a ver a Cristina.

Pero anoche, a las 1:15 de la mañana, cuando me iba a dormir, pasé por Univisión, y ahí estaba Cristina con Isabel Allende. ¿Se imaginan ustedes a Cristina entrevistando a Borges? o ¿a García Márquez? Raro sería incluso ver a Cristina entrevistar a Cabrera Infante o a Octavio Paz, que pudieran tener más afinidad ideológica con Cristina. ¿Pero no era Isabel Allende una izquierdista? Veremos, veremos. Cristina, entrevistando a Rushdie, a Nicanor Parra, al chupacabras.

"¿Cómo es que se llama la película?.... ah, si, La Casa de los Espíritus. Es que me olvido", dijo Allende cuando se refería a Antonio Banderas y los otros artistas de la película. Eso es literatura que perdura en el tiempo, ni la escritora se acuerda.

De rojo, todo de rojo, vestido ancho, vestía la Allende, menuda, chiquita, gordita, con labios apenas existentes, riéndose y chismoseando sobre su familia.

"La vida de todos nosotros es una telenovela" dice luego y se ríe, se echa para atrás y mira a Cristina. Si, una telenovela sin duda, pero no tiene para que ser Agujetas de Color de Rosa, hay telenovelas y telenovelas. "O en tu familia no hay gente rara" le dice a Cristina, que mueve su cabeza, se ríe y nos vamos a comerciales.

"Y a ti no te colgaron del techo para que crecieras" dice la Allende a Cristina después de que Cristina le pregunta si es verdad todo lo que dice de su familia, "muy rara tu familia" le dice la rubia teñida.

"Pero en tu familia te deben ver como satanás llegando a las fiestas si lo único que haces es hablar de ellos en tus libros". Si, si, bla, bla, bla.

Irónico que la única que mencionó otros escritores fue la misma Cristina. A veces me siento como leyendo a Hemingway, le dice a Allende, y ésta replica con algo de seducción, fue como una seducción donde yo también participé (como si seducción no implicara necesariamente que los dos participan).

"Todo lo gris queda afuera de la novela, uno habla de lo más brillante y lo más oscuro", dice luego, y después reclama porque la gente común, la mujer común, la que no es particularmente hermosa o fea nunca logra nada. Lo gris queda fuera, Mrs. Allende, usted lo dijo.

"El único tema de humor inagotable son los hombres", dice, y se ríe, nos vamos a comerciales, volvemos, y después nos cuenta que se enamoró de su esposo actual más por la historia de su vida que por el mismo, y por el green card, también. Nueve años casados y todavía tiene el green card, nos dice, y se ríe.

¿Dónde aprendió el acento chileno? le pregunta Cristina al marido gringo, "con ella", responde éste, feliz. "En la cama" añade la Allende.

"Un día me escapé con un hombre con una flauta que me enamoró", dice luego, y después nos explica que aunque abandonó su familia volvió con sus hijos porque no podía vivir sin ellos. "Yo era feminista", explica, y no deja claro si lo es o no, aunque Cristina se preocupa de explicar que todas las mujeres que luchan para avanzar la posición y la situación de las mujeres son feministas.

Vamos a comerciales, y antes de irnos un aviso: si usted no conocía a sus padres o hermanos y al conocerlos sufre una desilusión llame al show de Cristina para un futuro programa.

"Ni me acuerdo de que se trataban los libros" dice después refiríendose a sus libros. Allende era primo hermano de mi padre, dice, y añade "siento un gran respeto por él" (no se acuerda que en la carátula de su primera novela salía casi en primera línea su parentezco con Allende, cosas de la editorial, seguro, para vender más).

"Cuando un hombre hace algo es arte, cuando lo hace una mujer es artesanía... lo de los hombres son religiones, lo de las mujeres supersticiones". Nos dice antes de explicarnos que en el mundo de la literatura se discrimina contra las mujeres, que en el mundo de las ideas se discrimina contra las mujeres. El mundo de las ideas, el mundo de sus libros, pienso yo, tantas ideas que ella ni siquiera se acuerda de qué se trataban. No me acuerdo de los libros, pero si de algunos personajes, nos dice también, aclarando implícitamente que su material no es tan desechable como cualquiera pudiera pensar después de saber que la propia autora no se acuerda del contenido de sus libros.

Yo nunca fui a la universidad, nos dice orgullosa, y Cristina la mira raro, pensar que la Cristina siempre anda diciendo que hay que estudiar.

El feminismo es, usando una metáfora que Allende usa, "que los hombres puedan llorar y las mujeres puedan ser amibiciosas, un equilibro, una libertad". ¿Eres ambiciosa? le pregunta Cristina, y se apura en contestar ¡No!

¿Crees en Dios?, Yo no pertenezco a ninguna religión organizada, pero tengo una vida espirtual muy activa. ¿Por lo de Paula, no?, me pregunto. "Lo mas importante es el amor", añade y luego explica como le dio amor a Paula pero no sabe si Paula llegó a comprender, entender, percibir el amor que ella le quería dar.

Y Cristina de nuevo, sacando a los escritores. Que qué dices cuando te dicen que escribes como García Márquez. "Al comienzo me sentí halagada, porque García Márquez es el escritor mas grande de todos los tiempos en Latinoamerica". Pero después ya le molestó, porque siempre a las mujeres le buscan un mentor. Y ella no tiene ningún mentor.

Ante una pregunta del público, de que por qué las mujeres latinoamericanas se refugiaban en la poesía y no en la novela, Isabel Allende explica los problemas que tienen las mujeres para publicar y luego nos dice que las mujeres han venido escribiendo hace mucho tiempo, desde Sor Juana Inés de la Cruz. Siguente pregunta.

"He tratado de escribir novelas rosas, pero no me resulta" dice después y se ríe. Lo que yo escribo son novelas de amor, de la vida diaria.

Me echaron de la escuela a los 6 años porque mostré los calzones, y después de una explicación pregunta si Cristina quiere que muestre los calzones de nuevo. Risas. No llega a mostrar los calzones.

¿Y Neruda? le pregunta Cristina, que después de todo a estas alturas parece que ha leído tanto o más que la propia Isabel Allende. Neruda me dijo que era la peor periodista de Chile porque lo inventaba todo. Pero luego, de acuerdo a Allende, Neruda le dijo que se dedique mejor a la literatura. He ahí el mandato, la misión encomendada por el poeta mas grande de todos, Neruda le dijo que se dedicara a la literatura. Y ella, obediente al vate, escribió su primer libro, donde no puede dejar de mencionar ni al vate, ni al tio que respeta tanto, ni a los militares tan mala gente. En Chile no la quieren, dice.

En el mundo de las ideas a la mujer no se le reconoce talento ni originalidad, nos dice Allende. Luego comerciales, no se pierda mañana Morelia, con Cecilia Bolocco en el personaje de la malvada Karina. Pero ella escribe de cosas simples, nos dijo antes, ¿dónde está la originalidad? ¿y las ideas?

Allende no es Borges, no me cabe duda que no quiere ser Borges, pero por qué reclama cuando dicen que su literatura es liviana y carente de ideas, de contribuciones al mundo literario. Si el cura Valente dice que Allende es mala porque su literatura no perdura en el tiempo, Isabel Allende al decir que ella se olvida de lo que dicen sus libros le da la razón al cura.

Yo tus libros no los leí, me los devoré, dice una mujer. Luego otra le pregunta qué se tiene que hacer para ser exitosa, una última pregunta si de nuevo comenzó a escribir el 8 de enero, la fecha en que comienza todos sus libros, y ella dice que si, pero que no va a decir de que esta escribiendo. ¡Oh no!, otro libro de la Allende en camino.

Y así, cerca de las 2 am, termina el programa, mañana toca un especial "dueñas de casa que quieren ser estrellas de cine y cantantes por un día, no se lo pierda". Y como Cristina, con un dedo apuntando a la cámara, Bye, bye.