Uno o dos dígitos
Clemente Pérez Errázuriz
Radio Duna,
viernes 1 de septiembre de 2006
Se ha producido una interesante discusión,
tal vez inédita, sobre cuanto debiera crecer el presupuesto de la nación para
el próximo año. Es cierto, están dadas las oportunidades y podemos tener un
presupuesto expansivo, pero de cuánto, preguntan los periodistas, ¿uno o dos
dígitos de crecimiento?
Uno o dos dígitos, como si fuera la
restricción vehicular. Uno o dos dígitos. Pareciera, por el alto precio del
cobre, que podría ser un crecimiento de hasta el 12 % del presupuesto para el
próximo año, pero si en realidad se considera, como debe ser, no sólo el mayor
valor del cobre, sino también el mayor valor de los insumos que debe enfrentar Codelco para su producción, el presupuesto del 2007 no
debiera superar el 10% y por tanto, tal vez la respuesta a la restricción
presupuestaria (no vehicular) del próximo año sería de un dígito, un dígito
alto a fin de cuentas, pero uno sólo.
Ha sido una interesante discusión generada por
la Democracia Cristiana, partido que de un momento a otro ha dejado atrás el
anquilosado y utópico socialismo comunitario, para adoptar a Keynes como su principal ideólogo.
Pero ojo, que el Estado chileno del siglo XXI
es muy distinto del que teníamos hace 50 años. El presupuesto sigue siendo un
instrumento de política económica, pero menos importante que antes en
proporción al resto de la actividad económica nacional. Y el Estado de Chile
tiene nuevos instrumentos a los que echar mano.
Les doy un ejemplo. Parte del mayor gasto
presupuestario debiera ir a Obras Públicas. Eso significa que el presupuesto de
este ministerio podría subir de U$ 700 millones de
dólares de inversión anual a U$740 millones si el aumento
del presupuesto es moderado, o a U$784 si el
presupuesto es expansivo. Es decir, la discusión entre los moderados y los expansivos
es, respecto de este ministerio, de una importancia cercana a los 50 millones
de gasto en un año, si tomamos los dos extremos.
Sin embargo, la inversión privada vía
concesiones en Obras Públicas ha sido muchísimo mayor a lo que el fisco gasta
en estas obras, llegando a bordear los U$ 1.000
millones en un año.
Ocurre que la falta de licitación de nuevos
proyectos vía concesiones, y la postergación de otros tantos, va a llevar en
los próximos años a reducir una inversión privada que bordeaba los U$ 1.000 millones, a la cuarta o tercera parte al año, o
sea una reducción en la inversión en infraestructura superior a los U$500 millones. Sí, escuchó bien, no de $50 millones como
se producía entra las posiciones de moderados y expansivos a raíz del debate
presupuestario, sino de al menos unos U$500 millones
menos de inversión. O sea, con todo cariño, la discusión presupuestaria es
importante, pero la discusión sobre la calidad de la gestión puede llegar a ser
hasta diez veces más importante.
Y existen numerosos otros ejemplos. Vamos a
uno fresquito. Hace tres semanas Eduardo Engel y
Pues bien, la competencia es buena para la
calidad de la educación. ¿Y qué reduce esa sana competencia? Sobresalen
distintas razones, como la falta de disponibilidad de información sobre la
calidad de la educación, para poder elegir al mejor colegio de la comuna. Pero
también hay otra razón muy potente: la existencia de señales erróneas, como la
de las restricciones presupuestarias blandas, es decir, aquellas comunas que
tienen déficits municipales en vez de ser castigadas,
son premiadas con subsidios adicionales. En efecto, tal como señalan Engel y Navia en su reciente
libro: “la falta de disciplina financiera tiene efectos reales y nocivos en el
desempeño de los colegios”.
Pues bien, ¿qué pasó con esta importante
publicación de dos influyentes investigadores chilenos? Ocurrió que justo una semana
después de publicado el libro, se anunció un salvavidas financiero para los
municipios con déficit educacional por un monto de $30.000 millones. O sea, más plata para
educación, pero justo entregada de una manera equivocada, premiando a los
municipios con déficit y perjudicando a los responsables.
En resumen, ¿uno o dos dígitos? más plata es bueno, si es que se aumenta con responsabilidad. Pero el Estado
moderno tiene muchos más instrumentos que el presupuesto de la nación. Y lo
importante es que esos numerosos instrumentos se conjuguen adecuadamente.
Entonces, ¿qué importa más la cantidad o la
calidad? Respecto del gasto fiscal, la respuesta es que ambas. El Estado tiene
y puede gastar más, es cierto. Pero además debe concentrar sus esfuerzos en
fomentar aquellas políticas que motivan a los privados a invertir. Cunde mucho
más de esa forma. Es bueno andar rápido, pero más importante aún, es tomar el
camino adecuado.